El Arrullo de mi abuela en Bocaquiusa

Resumen

La visitaba de niña en un pueblo pequeño, lejos de casa pero en mi hogar. De camino a sus brazos, como un Trencito del Oeste, el temor de alejarme de mamá permanecía pero la alegría de llegar a ella me invadía. La veía, la sentía, la olía y entre risas ella inventaba mi sonrisa.
Mi vieja, que de vieja poco tuvo y alma joven mantuvo, contaba historias y cantaba al cielo para hacerme brincar, danzar, gritar. Mi emoción era la suya y mis alegrías solo ella las sentía. Vaya, vaya, abuela, paloma libre y mariposa revoltosa, de saber que tu lucha existía para parir a la mía, habría brincado, danzado y gritado más de lo que se me permitía. Vaya, vaya, abuela, mujer gloriosa y diosa poderosa, de saber que mis cantos podrías escucharlos desde lejos, habría inventado, imaginado y escarbado más antes de volvernos viejos.

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