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Metodología docente: incidencia en la apatía de los estudiantes hacia las ciencias sociales

Érica Tatiana Garavito Campillo (Colombia)

[email protected]

Maestría en Educación

Universidad de Córdoba

María de Jesús González Martínez (Colombia)

[email protected]

Licenciada en Ciencias Sociales

Universidad de Córdoba

Recibido: 10 de agosto de 2015 Evaluado: 5 de octubre de 2017 Aceptado: 2 de noviembre de 2017

¿Como citar este artículo?

Garavito, E. y González, M. (2017). Metodología docente: incidencia en la apatía de los estudiantes hacia las ciencias sociales. Panorama 11(20).

Resumen

Este texto es resultado de una investigación sobre la influencia de la metodología del docente en los comportamientos apáticos de los estudiantes hacia las ciencias sociales. Para ello se analiza el comportamiento de los estudiantes, la metodología del docente y las percepciones tanto del docente como de los estudiantes acerca de dicha metodología; se establece relaciones entre esta con la motivación estudiantil, tomando como base teorías acerca de la motivación y el estilo de enseñanza docente con autores como Louis Not y Carlos Enrique Cajamarca, entre otros. Es una investigación cualitativa de carácter etnográfico realizada en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima, de Montería, ubicada en el departamento de Córdoba, Colombia. La población objeto de estudio estuvo representada por los actores escolares de la institución educativa, y la muestra fueron los estudiantes de grado décimo. Se encontró que los estudiantes manifiestan apatía ante una metodología eminentemente monótona, en un contexto donde las percepciones docente-estudiantes difieren.

Palabras clave: metodología docente, motivación, enseñanza, comportamiento, apatía

Introducción

La educación es un proceso continuo e inherente al ser humano. Desde el nacimiento, este se encuentra en una situación de aprendizaje constante que le permite adquirir conocimientos sobre la realidad que le rodea o los saberes esenciales que le permiten desarrollar sus capacidades y propiciar la satisfacción de las necesidades; es por esto que se puede afirmar que la educación es el complemento necesario en todos los aspectos de la vida del hombre. Actualmente, con los procesos de globalización y los cambios de la posmodernidad, el papel de la educación en la escuela ha tomado una postura diferente con respecto a los estudiantes: se ha pasado de una educación centrada en el profesorado a una educación centrada en el estudiantado, generando de esta manera ciertos fenómenos que influyen negativamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, como es el caso de la apatía, por la cual el estudiante no presenta interés o motivación por las situaciones que tienen lugar dentro del proceso educativo. Se trata de un fenómeno que va en aumento: inexplicablemente el alumno no se interesa por el estudio; tal vez inciden en este escenario las nuevas tecnologías, así como las transformaciones en torno a las concepciones del papel de la educación a futuro.

El proceso educativo, sin embargo, consta de varios actores, por tanto no se debe responsabilizar solamente uno de ellos, pues juega un papel muy importante la relación docente-estudiante-familia-sociedad; la correspondencia entre ellos toma un papel importante en los procesos formativos, debido a que es necesario poner énfasis especial en quienes tienen actividades directas en el aula de clases, es decir, los docentes y los alumnos. Cabe destacar que los primeros pueden ejercer fuerte influencia en los intereses de los segundos; respecto a los conocimientos que se presentan en el aula, tal vez el modelo de enseñanza o el método que utilizan pueden ser responsables del desarrollo educacional de los estudiantes.

En diversas ocasiones se hace necesario conocer y analizar el contexto sociocultural en el que se da el proceso educativo y los factores que influyen en este. Siendo así, el proceso de enseñanza-aprendizaje en Colombia ha sufrido una serie de procesos que en ocasiones han dado lugar a la aparición de actitudes apáticas por parte de los estudiantes, tales como la implementación de políticas educativas, que indirectamente fomentan el desentendimiento de los mismos; el manejo de un mayor y más pertinente universo conceptual puede contribuir a emplear mejor los procedimientos y a crear otros, a integrar datos a sistemas de información y a retenerlos con mayor facilidad.

En concordancia con lo anterior, en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima, de la ciudad de Montería, por ejemplo, se pueden evidenciar varias actitudes apáticas por parte de los estudiantes, teniendo en cuenta factores como la falta de atención, desconcentración, no realización de actividades asignadas, etc. Sin embargo, estos factores no aparecen de la nada, sino que pueden tener varias causas, entre las que cabe destacar que la mayoría de estudiantes provienen de familias de escasos recursos económicos, incluso desintegradas o, en el peor de los casos, algunas con antecedentes de violencia intrafamiliar, lo que puede afectar seriamente las relaciones interpersonales e indirectamente el aspecto educativo, ya que al no establecer buenas relaciones con quienes integran el ámbito escolar se tiende a concebir una imagen negativa del quehacer en la escuela, reflejándolo en el respectivo desinterés frente al hecho de aprender. Por otro lado, también entra en juego el papel del docente, encargado, entre otras cosas, de ser mediador entre los estudiantes y el conocimiento; es esto último lo que llama especialmente la atención, puesto que el docente es uno de los mayores responsables del aprendizaje de los estudiantes, utilizando diversos métodos de aprendizaje.

En consecuencia, se trata de dar respuesta a los siguientes objetivos: describir los comportamientos de los estudiantes durante la clase y el contexto en que se producen; describir la metodología empleada por el docente en el desarrollo de las clases de ciencias sociales; establecer la percepción, tanto del estudiante como del docente, acerca de la metodología que este emplea para la realización de su clase y, por último, identificar si existe relación entre los métodos empleados por el docente para la realización de las clases con la falta de interés de los estudiantes hacia estas.

1. Fundamentación teórica
1.1. Teorías del aprendizaje sobre la motivación

Alrededor del quehacer educativo gira toda una serie de elementos que son importantes para realizar un análisis del mismo. Varios de estos elementos tienen lugar en el aula de clases y se relacionan directa o indirectamente con los actores educativos que allí se desempeñan (docente-discente), y que poseen como característica su contribución al desarrollo del proceso educativo. Tal es el caso, por ejemplo, de la metodología que utiliza el docente para llevar a cabo las clases; generalmente se afirma que hablar de metodologías del trabajo docente es aludir a la enseñanza, puesto que esta última posee como uno de sus objetivos que los estudiantes asimilen los programas de conocimientos, prácticas y aptitudes, para lo cual se emplea una serie de métodos y estrategias desarrolladas mediante la interacción de tres elementos: un profesor o docente, uno o varios alumnos o discentes y el objeto de conocimiento.

Sin embargo, hablar de apatía resulta un poco complicado en lo que a teoría respecta, pues desafortunadamente aún no existe una que la abarque como tal. El problema inicial radica en el término apatía, que se refiere a un estado del ánimo de carácter interno relacionado con la falta de motivación para realizar algo; la apatía es el resultado de una culturización de lo que se conoce como el interés reflejado hacia una situación, es decir, una adaptación de la forma negativa de motivación, concebida como la fuerza que impulsa a hacer algo (Valentini, 2008).

En relación con la motivación, en cambio, sí existen teorías; de acuerdo con Valenzuela (2007), "la motivación escolar tiene que ver más concretamente con la activación de recursos cognitivos para aprender aquello que la escuela propone como aprendizaje" (citado en Valenzuela, Muñoz, Silva, Gómez y Precht, 2015).

García (2008) también es de gran ayuda, pues hablando de los factores que influyen negativamente en la motivación, se pregunta ¿por qué unos alumnos

están motivados para aprender y otros no? Y afirma que son muchos los factores que inciden en cada caso en el nivel de motivación de cada alumno y en su nivel de aprendizaje en el aula: la familia, las relaciones personales, la sociedad. Igualmente se habla de la actitud permisiva y poco exigente de los padres, la tendencia a dejar en manos de los centros educativos las tareas de educación y de transmisión de valores, y las situaciones familiares difíciles.

De acuerdo con Martínez y Sánchez (s.f.) "es el interés que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él. El interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de elementos intrínsecos y extrínsecos"; aunque el ambiente, el profesor y la familia crean las condiciones y ayudan o no a la motivación, esta es el resultado de un proceso personal que conduce al mismo educando a decidir aprender. Las motivaciones que guían la conducta humana varían de acuerdo con la edad y la madurez del ser humano.

1.2. Teorías sobre el estilo docente y los métodos de enseñanza correspondientes

En el ámbito educativo, el método "implica una serie de pasos o fases que se disponen, sistemáticamente, en una secuencia temporal. En este sentido, el método equivale a un orden y, por ello, se asocia con el concepto de procedimiento" (Universidad de las Américas, 2015, p. 5). Todo esto se desarrolla dentro de un contexto específico, con necesidades particulares que deben ser tenidas en cuenta y que determinan en gran medida la utilización de una metodología u otra por parte del docente; el educador no debe escatimar esfuerzos para despertar el interés en el estudiante en torno a lo planteado: es de importancia que cada estudiante participe en diversas formas de actividad dentro de la clase, que realmente se vea como sujeto activo aportando constructivamente a la manera en que se lleva a cabo la misma.

García (2008), por su parte, afirma que la metodología del docente debe ser activa, evitar las exposiciones orales amplias, por el contrario, conseguir la participación de los alumnos a lo largo de todo el programa, procurando que las intervenciones del profesor estén acompañadas de las intervenciones de los alumnos y la realización de las actividades.

Con respecto a la metodología del docente, Not (1998) habla de dos métodos: el método de la heteroestructuración, la cual se inscribe dentro del campo de la denominada enseñanza tradicional y encuentra inconvenientes en el hecho de que lo que se enseña surge de las consideraciones del docente, el saber se organiza desde el exterior y la educación consiste en una especie de injerto, en el alumno, de producciones externas destinadas a formarlo; y el otro método es el de la autoestructuración, en el cual el estudiante es más autosuficiente, el docente simplemente es un sujeto acompañante y guiador de los procesos; así, se da la necesidad de implementar un tercer método que sea una síntesis de ambos, la interestructuración.

2. Metodología
2.1. Tipo de estudio

La presente investigación es de tipo cualitativa, puesto que pretende explicar una situación contextual (la apatía estudiantil y la influencia de la metodología usada por el docente en la misma), e interpretarla partiendo no de hipótesis, sino de la información obtenida de la realidad. Para tal objetivo se realizó un estudio de tipo etnográfico, que es aquel que busca "describir y analizar lo que las personas de un sitio, estrato o contexto determinado hacen usualmente, así como los significados que le dan a ese comportamiento realizado bajo circunstancias comunes o especiales" (Álvarez-Gayou, 2003, citado por Sampieri, 2006, p. 697). El investigador trata de recoger esa información con la perspectiva de los actores desde “dentro” del grupo; la naturaleza de este estudio es eminentemente descriptiva, aunque busca interpretar, comprender y analizar las significaciones que las personas le dan a las cosas.

2.2. Población

La población objeto de estudio estuvo representada por los actores escolares de la Institución educativa Santa Rosa de Lima, de la ciudad de Montería. La muestra se seleccionó mediante el criterio de la intencionalidad; en ese sentido se procedió a escoger los estudiantes de grado décimo de educación media de dicha institución (30), quienes oscilan entre 15 y 18 años. Básicamente el criterio de selección tuvo en cuenta que se trata de una población escolarizada que pasa a un nuevo nivel de educación (de la básica a la media), y están propensos a impactarse frente a las nuevas asignaturas (filosofía, economía, sistemas políticos). Se tomó como unidad de análisis tanto los estudiantes como el docente del área de Ciencias Sociales a cargo del curso.

2.3. Estrategias de recolección de información

Estas estrategias están en gran medida determinadas por el tipo de investigación: la cualitativa; siendo así, para realizar la presente investigación se hizo uso de instrumentos de recolección tales como la observación sistemática, en sus diferentes fases o momentos utilizando como instrumento para ello la guía de observación; esa observación requiere estar atento a los detalles, sucesos, eventos e interacciones. Además, en diversas ocasiones implica adentrarse en profundidad en situaciones sociales y mantener un papel activo, así como una reflexión permanente.

Fases de la investigación

En la primera fase se realizaron las construcciones relacionadas con el anteproyecto: en ese sentido, se inició identificando y describiendo el problema de investigación con el objetivo de analizar de qué manera influye la metodología del docente en los comportamientos apáticos de los estudiantes en clase, para luego plantear unos objetivos, los cuales se cumplirían durante el desarrollo de todo el proyecto; además, se establecieron los antecedentes y los referentes teóricos que sustentan este trabajo: las teorías del aprendizaje sobre la motivación y las teorías sobre la metodología docente. Con base en estas elaboraciones se diseñó el marco metodológico, que permitió establecer el tipo de estudio y la población objeto de investigación, a la vez que se discriminó la muestra, en este caso una muestra cualitativa de carácter criterioso. Esta fase también incluyó el tipo de técnicas e instrumentos que se utilizarían para la recolección de información y, en coherencia con todo lo anterior, se planteó como estrategia de análisis la triangulación de información, que consistió en relacionar la información obtenida por la unidad investigativa mediante la observación, las percepciones del docente y de los estudiantes sobre el mismo evento y los referentes teóricos de la investigación.

En la segunda fase se operativizaron los instrumentos mediante la aplicación oportuna de los mismos, con el fin de obtener la información necesaria para desarrollar los objetivos propuestos en la investigación. Esta fase permitió describir los comportamientos de los estudiantes durante las clases. Igualmente, facilitó describir la metodología docente en el contexto de las clases, proceso que se realizó mediante la observación en el aula de cada uno de los eventos del desarrollo de la sesión.

El ejercicio anterior se complementó mediante la indagación propuesta en los objetivos específicos, relacionada con las percepciones del docente y los estudiantes sobre la metodología del primero; en ese contexto se utilizaron entrevistas de tipo semiestructurada, con preguntas o asuntos sobre la problemática objeto de estudio. En este momento se tuvo en cuenta que el investigador que utiliza este tipo de técnicas e instrumentos tiene la libertad de introducir preguntas adicionales para aclarar conceptos, profundizar en algunas respuestas que ofrece el informante y/u obtener más información.

Es pertinente aclarar que, por la naturaleza de algunos asuntos indagados, se utilizó la guía de entrevista semiestructurada con el fin de precisar algunos datos que ameritaban un tratamiento cerrado, por ejemplo, aquellas situaciones en las que era necesario sencillamente registrar si se cumplió o no con la gramática de la clase, en la medida en que la metodología docente determina en gran manera los procesos tal como se cumplen en la sesión, a diferencia de otro tipo de datos que, por su índole netamente descriptiva, deben generarse en forma discursiva.

Finalmente, en la cuarta fase se presentan las conclusiones y, a título de contribución, se registra una propuesta con base en los resultados de la investigación.

En cuanto a la técnica de análisis utilizada, tal como se dijo anteriormente, se recurrió a la triangulación de información obtenida mediante los informantes que constituyeron la muestra del estudio, con los referentes teóricos de la investigación. Previamente se realizó un ejercicio de operacionalización de las categorías de análisis con el propósito de organizar mediante subcategorías el alto volumen de información que este tipo de estudios genera. Esto también facilitó el análisis de la información a la luz de las teorías que sirvieron como referentes de la investigación.

La organización descrita en el párrafo anterior se materializó mediante el uso de matrices. Inicialmente, toda la información se registró en rejillas que permitían identificar los diferentes puntos de vista de los actores involucrados en el estudio, salvaguardando la protección de su identidad, tal como se estila en investigación cualitativa. Se utilizaron convenciones que permitían citar a los informantes y triangular sus percepciones sobre el fenómeno, con los registros de observación para realizar el consecuente análisis.

3. Análisis de resultados

Esta sección da cuenta del análisis de la información realizado. Para ello se considera el comportamiento presentado por los estudiantes durante las clases, la metodología empleada por el docente en estas y la relación existente entre ambas, encontrándose que, desde el punto de vista de los estudiantes, son reiterados los comportamientos que reflejan desinterés, actitud negativa y desconcentración. “E1 se distrae mirando por la puerta, E6 se dedica a mirar qué escribe la unidad investigativa” (RO2: E1, E6; p. 114, L: 13-16).“E7 desarma el celular y lo raya con el lapicero, E16 escribe mientras explican, está atrasado porque copia de otro cuaderno” (RO2: E16, E17; p. 115, L: 40-43). “E8 Y E9 se ríen mucho, además se pegan el uno al otro, y eso les causa risa” (RO2: E8, E9;

p. 116 L: 60-62).“E12 ve qué hora es y hace un mal gesto” (RO6: E12; p. 127, L:24-25). La situación es representativa de la problemática objeto de estudio (apatía estudiantil), si se tiene en cuenta que prácticamente esta es la forma como discurren todas las clases de Ciencias Sociales en el grado 10°3 de la Institución Educativa Santa Rosa de Lima.

La apatía, definida como la falta de concentración o desentendimiento de las actividades escolares, es tal que se traduce en una de las conductas más sintomáticas de la misma: los comportamientos negativos; bajo esta consideración, anota el docente que los estudiantes se mantienen en un diálogo permanente e incluso hasta golpes entre ellos; en cuanto a la desconcentración, el mismo docente anota que durante las clases los estudiantes suelen mirar permanentemente el teléfono celular; en otro contexto, el docente reitera: si hablamos de actitudes que lleven a fomentar desorden en el aula de clases, las más sobresalientes son la mirada constante en el celular. “A E7 el docente le llama la atención por estar distraído, a E1 el docente le llama la atención por estar distraído con los audífonos, sin embargo este no se los quita” (RO4: E7, E1; p. 121, L: 7-11); también se encuentra el hecho de que no muestren mucho interés en las clases o no realicen las actividades que en esta se desarrollan: “E14 raya el cuaderno y no se interesa por la clase” (RO4: E14; p. 122, L: 22-23);“G5 se ríen y no leen el material” (RO4: G5; p.123, 97, L: 46-47).

Desde el punto de vista teórico, los aprendizajes están determinados en cierta medida por el ambiente de clase y por el tipo de interacciones que se dan entre el docente y el estudiante. Independiente de otros factores que también intervienen en el aprendizaje de los estudiantes, los planteamientos de la psicología cognitiva nos remiten a las relaciones estructurantes del aprendizaje. Concretamente, Not (1998) plantea una síntesis entre la heteroestructuración y autoestructuración, en la cual se rescata del modelo tradicional (expresado en la heteroestructuración), la importancia que se le da a las estructuras, y de la autoestructuración toma la significación concedida a las representaciones individuales, es decir, a la perspectiva del estudiante; dicha síntesis recibe el nombre de interestructuración.

Esta última parte de la referencia anterior explica con cierta solvencia la problemática del docente, su metodología no está haciendo significativos los aprendizajes para los estudiantes, no ofrece los espacios suficientes para la interacción estudiante-maestro, más aún, el docente ni siquiera es consciente de que está frente a un problema de aprendizaje que puede estar siendo generado por una metodología monótona y rutinaria, por el contrario, reitera un señalamiento a los estudiantes como si ellos fueran la causa del problema. No se interroga acerca de la atención de los estudiantes y ni siquiera dentro de los procesos rutinarios de una clase se esmera por regular los comportamientos con los cuales señala a los estudiantes.

3.1. Comportamiento de los estudiantes

Al momento de hablar de los comportamientos que presentan los estudiantes al estar en el aula de clases y en el desarrollo de las sesiones, se debe tener en cuenta un factor que es esencial para comprender la razón de estos: es el concerniente a la motivación, definida según la teoría como el impulso interno que induce al educando a decidir construir su aprendizaje, hacer con entusiasmo lo que se está haciendo (Cajamarca, 1994). De allí se dice que de acuerdo con el nivel de motivación que posea un estudiante, así será su comportamiento en el aula. La misión, entonces, es lograr que los estudiantes se interesen en la clase y se sientan a gusto mediante el estudio de la materia, que estén estimulados a aprender y su comportamiento posibilite ese aprendizaje. Cabe destacar que la motivación extrínseca debe desencadenar una motivación intrínseca, y es precisamente en este aspecto donde radica su importancia. En consecuencia, se puede decir que los comportamientos de los estudiantes son evidencia de su nivel de motivación, un reflejo del mismo.

A juzgar por las observaciones realizadas, se puede afirmar que aunque hay estudiantes que participan y prestan atención, son muy pocos, por lo que en general en la clase predominan comportamientos de distracción y falta de interés; dichas conductas encuentran explicación, según el docente, en diversos factores, ya sean internos o externos, que dependen del contexto del que provenga el estudiante, es decir, esos comportamientos pueden tener origen en el entorno familiar del cual proceden los estudiantes; por esta razón se hace necesario un mayor conocimiento de este aspecto por parte del docente para evitar malos procedimientos en materia pedagógica, no obstante dejar de lado su posible responsabilidad en la problemática, solo teniendo en cuenta su labor al momento de proceder, cuando es un hecho la existencia de cierto tipo de comportamientos en los estudiantes, pero no como un agente que pueda ejercer influencia en estos.

3.2. Contexto intraula
3.2.1. Comportamientos apáticos

Como anteriormente se afirmó, la motivación es un componente importante que de cierta manera determina el comportamiento de los estudiantes en las clases. Por ejemplo, si un estudiante posee poca motivación es probable que no realice las actividades programadas en clase, mostrará poca receptividad ante lo que se enseña, poca atención y desinterés, y a su vez estas son evidencias de un fenómeno llamado apatía.

La apatía puede ser definida como la falta de concentración o desentendimiento de las actividades escolares por parte de los estudiantes. Aunque pueden existir muchos factores que favorezcan su aparición, se plantea que la rutina puede convertirse en una causa, ya que el estudiante no se crea expectativas sobre lo que sucederá en el aula de clases, pues se acostumbra a “lo mismo”; esta situación desencadena indiferencia estudiantil y es muy común.

Para el caso que ocupa esta investigación, por medio de las observaciones se pudo percibir que son varios los comportamientos que reflejan apatía por parte de los estudiantes hacia las ciencias sociales, entre los cuales se pueden mencionar las frecuentes distracciones, no mostrar interés en las clases o no realizar las actividades que en esta se desarrollan. Estas actitudes son claramente visibles y provocan la reacción del docente, que regularmente se resume en un llamado de atención o darle oportunidad a los estudiantes de salir del aula.

Es lamentable que el espacio que debe caracterizarse por brindar las herramientas necesarias para fortalecer las habilidades de los estudiantes, al tiempo que contribuye a su formación teórica, se convierte en una excusa para la ejecución de otras actividades que resultan más llamativas, en el caso de la mirada al celular, o mediante las cuales se pretende obtener la atención del resto de la clase, sin tomar en consideración que se puede alterar el curso de la misma, como generalmente ocurre cuando sale a escena un chiste o algún comentario jocoso.

3.2.2. Metodología del docente

Para analizar adecuadamente el contexto presentado en el aula para el desarrollo de las clases es preciso mirar la metodología utilizada por el docente en estas. En primer lugar, se debe tener claro que, según Cajamarca (1994), el docente no debe ser repetitivo, debe innovar y tener presente las necesidades de los estudiantes, dando por sentado la preeminencia de los intereses de los mismos a la hora de abordar el estudio; esto es necesario para mantener un nivel de motivación apropiado.

De acuerdo con la información obtenida mediante observaciones y entrevistas, se pudo establecer que las clases constan de una explicación, mediada por preguntas; además, buena parte de los estudiantes coinciden en afirmar que la explicación de la temática tiene un lugar importante en cada encuentro en el aula. Con relación a las actividades realizadas para el desarrollo de la clase, se puede decir que el docente implementa trabajos en grupo; la estrategia es la misma, usualmente la conformación de los grupos viene después de la explicación; hay que anotar, además, que el docente es quien lleva el material con el que se trabaja y está atento a las dudas de los estudiantes.

Dicho de otra manera, la metodología siempre es la misma: el docente emplea trabajos grupales para el desarrollo de las clases, después de una explicación hace entrega de fotocopias que por lo general contienen un taller que debe ser resuelto en el aula y, de no alcanzar el tiempo, debe ser terminado en la clase siguiente; entonces, los estudiantes ya se esperan lo que van a dar en clases y es allí donde se genera un problema, puesto que la monotonía tiende a convertirse en una gran enemiga del proceso escolar, ya que no permite que los estudiantes estén expectantes acerca de lo que será la clase y contribuye a que la motivación de los mismos disminuya.

3.3. Percepciones de los actores escolares relacionadas con la metodología de enseñanza

Como ya es sabido, en el entorno escolar se interrelacionan varios actores que posibilitan el desarrollo de las actividades académicas; más específicamente, dentro del aula de clases se encuentran los docentes y los estudiantes, cada uno de los cuales tiene un papel definido y una responsabilidad determinada en torno a la adquisición del saber. Se hace importante, por ello, conocer las percepciones que ambos poseen respecto a la metodología empleada por el docente para la enseñanza. Dentro de la responsabilidad del docente se encuentra el empleo de un método de enseñanza adecuado para las necesidades y habilidades cognitivas de los estudiantes. Al hablar de método se hace alusión a la forma como este organiza los contenidos y determina la manera en que imparte la enseñanza; teóricamente hablando, existen en general tres sistemas o puntos de vista en los cuales se pueden inscribir los métodos, trabajados ampliamente por Not (1998): heteroestructuración, autoestructuración e interestructuración; el primero se identifica con la corriente tradicional, el segundo se inscribe dentro del campo de didácticas contemporáneas y el tercero sugiere una síntesis de los anteriores. No se aboga por la enseñanza repetitiva o memorística, sino por aquella que conlleve significado, que potencie las habilidades de los educandos más que solo conocimientos.

Percepciones de los estudiantes

Para establecer el punto de vista de los estudiantes acerca de la metodología empleada por el docente en las clases, se inicia indagando sobre las percepciones que estos tienen de las mismas; en este sentido, la consulta realizada mediante las entrevistas permitió establecer que, según los estudiantes, las clases son aburridas (A.C.A.: Ataque Cerebral de Aburrimiento): “A. C. A. Ataque Cerebral de Aburrimiento, la verdad es que somos adolescentes jóvenes, en pleno desarrollo, nos gusta estar activos y sentarnos a escuchar hablar a un profesor de historia antigua nos produce fatiga, y no se hace interesar por la clase cambiando su método, plan de clase, sería mejor para nuestro aprendizaje” (RE1: E13; p.130, L: 53-60). Al definir cómo es una clase de Ciencias Sociales, se dice que no es tan interesante en comparación a otras clases, e incluso que no es tan activa: esta clase es más bien un momento desagradable, de una quietud incómoda; el estudiante exige como condición para prestar atención el carácter dinámico que posea la clase, y de no existir, entonces no merece la misma. Es llamativo que el estudiante refiera que no es tan activa como debiera ser, o sea que el problema no es el tema de la clase, sino la forma como esta es desarrollada.

Los estudiantes relacionan directamente la forma como se concibe la clase con la manera como el docente la dirige y cómo se expresa hacia los estudiantes, lo uno depende de lo otro. En otras palabras, cuando el docente no muestra cierto tipo de gusto o emoción acerca del tema que trabaja el estudiante, lo nota y “se contagia” reflejándolo en los deseos de dormir en plena clase.

Para los estudiantes, las clases son aburridas, asociando esta concepción con la monotonía de las mismas y reflejándola en su comportamiento en el aula, que, según las observaciones realizadas, está dominado por las distracciones y las conversaciones de unos con otros; con frecuencia piden más dinamismo e innovación; otra parte de los estudiantes consideran que la clase es buena o interesante y le dan más importancia a los contenidos de la materia que a la forma como es trabajada; a la luz de la teoría, entonces se puede afirmar que la percepción que poseen la mayoría de los estudiantes acerca de la metodología del docente la enmarcan en el plano del método de la heteroestructuración, tal como se ve reflejado en la siguiente afirmación: “nunca salimos de lo básico, todos los años nos vemos metidos en esa monotonía, no ejercemos nuestro aprendizaje” (RE1: E5; p. 129, L: 20-24).

Percepciones del docente

Para establecer la percepción del docente se le pidió que describiera su metodología. A partir de allí se puede decir que emplea regularmente la misma metodología para la realización de las clases. No se puede desconocer que la clase está mediada por preguntas realizadas a los estudiantes de acuerdo con el tema que se trabaje y procurando la participación de los mismos, pero en general la forma en la que docente desarrolla la clase está marcada por las mismas actividades, ya que en las observaciones se pudo observar que, luego de la explicación del tema, pide a los estudiantes que se agrupen, les distribuye fotocopias para que realicen un taller y, de no alcanzar el tiempo, la actividad queda inconclusa. También se observó que el profesor utiliza la transcripción de documentos como actividad en clase, lo que deja muy claro que siempre está utilizando la misma metodología en el desarrollo de las sesiones y esto, sin duda, hace que la percepción que tengan los estudiantes de las mismas sea en su gran mayoría desfavorable. El docente, sin embargo, parece no pensar lo mismo: en su descripción de la clase coincidió con todo aquello que a los estudiantes les parece monótono y aburrido, pero sin relacionar el hecho de que esa estructura pueda ser causante de los comportamientos apáticos de ellos. En otras palabras, él no ve inconveniente en seguir realizando las clases de esta manera, pues incluso puede considerarla efectiva.

3.4. Algunos aspectos relacionados con los métodos empleados por el docente para la realización de clases, que influyen en la falta de interés de los estudiantes.

En primer lugar, se debe tener en cuenta que, según García (2008), la metodología del docente debe ser activa, se debe evitar las exposiciones orales amplias, por el contrario, se debe conseguir la participación activa de los alumnos a lo largo de todo lo programado, procurando que las intervenciones del profesor estén acompañadas de las intervenciones de los alumnos y la realización de las actividades, para que de esta manera se pueda lograr una correcta motivación en ellos.

Por causa del rol esencial que juega la metodología docente en el trabajo intraula de los estudiantes, se comenzó por considerar la incidencia que esta pudiera tener en el surgimiento de comportamientos apáticos por parte de los educandos. Siendo así, se procedió a observar la metodología empleada por el docente en clases, lo que permitió establecer que, por lo regular, esta no cambia; de allí que los estudiantes atribuyen un carácter aburrido a la clase y la relacionan con la falta de dinamismo de la misma. Por los mismo, reaccionan con comportamientos que manifiestan apatía hacia el área de ciencias sociales.

4. Conclusiones

En este trabajo de investigación, cuyo objetivo ha sido analizar la influencia de la metodología del docente en los comportamientos apáticos hacia las ciencias sociales de los estudiantes de grado 10° 3 en la Institución Educativa Santa Rosa de Lima, se ha buscado situar la trascendencia de la motivación de los estudiantes para el desarrollo de la clase, dado que, en últimas, de este aspecto dependen los comportamientos de los mismos en el aula.

La descripción del fenómeno se llevó a cabo tomando como fundamento las observaciones de cada una de las etapas y momentos de la clase del área de ciencias sociales, grado 10°3, y también las percepciones de los estudiantes y del docente mismo, relacionadas con la metodología que este emplea en la ejecución de su clase. En ese contexto se pudo establecer que:

-Los comportamientos presentados por los estudiantes durante el desarrollo de las clases están fuertemente marcados por características propias del fenómeno de la apatía, definida como la falta de concentración o desentendimiento de las actividades escolares. Se da como resultado principal de la poca motivación de los estudiantes; según Cajamarca (1994), la motivación es el impulso interno que induce al educando a decidir construir su aprendizaje. Esta motivación no se pudo apreciar en la gran mayoría de los estudiantes, debido a los comportamientos que adoptaban durante las clases.

-Estos comportamientos tienen lugar en un contexto de monotonía con respecto a la estructura de la clase, en la cual además no hay innovación en cuanto a las estrategias didácticas empleadas por el docente. Esto es importante, pues en la actualidad lo que se recomienda teóricamente hablando es que la metodología sea activa, alejada del aprendizaje memorístico y ajeno a la realidad del estudiante; desafortunadamente, esto es lo que se aprecia en este caso.

-En respuesta a la monotonía anteriormente mencionada, la mayoría de los estudiantes consideran que la clase es aburrida, pues no se crean muchas expectativas al momento de llegar al aula, no se sienten motivados para ello. Cajamarca brinda explicación a este hecho, al argumentar que es necesario tener en cuenta las características del desarrollo humano; además, solo es posible lograr que los estudiantes estén motivados en la medida en que ellos consideren el aprendizaje como un éxito personal y sean conscientes de lo aprendido. Sin embargo, dados los resultados se puede afirmar que en realidad esto no está pasando en esta oportunidad.

-Existe una relación recíproca entre la motivación mostrada por los estudiantes en clase y la metodología empleada por el docente en la misma, es decir, que la disposición que posean los estudiantes para la clase facilita o dificulta el desarrollo de esta como se tiene planeada, a la vez que esa planeación, o mejor, la metodología utilizada, determina en gran forma la motivación de los estudiantes y, por tanto, la actitud de los mismos frente a lo que se enseña.

Sin embargo, aunque el docente tiene claro que los estudiantes llegan con poca motivación a las aulas, no hace nada para captar la atención de ellos, así como tampoco se esfuerza por comprobar de qué forma, utilizando nuevas metodologías

o estrategias didácticas, pueda incidir de manera positiva en los comportamientos de los estudiantes, de modo que los motiven a aprender.

Comentado [HC6]: Falta el año.

5. Referencias

Alvez, L. (2008). Compendio de didáctica

general. Editorial Kape Wsz.

Álvarez-Gayou, (2003), citado por Sampieri (2006), p. 697
Comentado [HC1]: Falta país y/o ciudad. Comentado [HC2]: Esta referencia está incompleta.

Cajamarca, C. (1994). Aprender a educarse, a ser y a obrar. Bogotá: Editora Géminis Ltda.

Duque, V. (2009). ¿Pedagogía activa o apatía escolar?... ¿Qué prefieres? Revista

El Educador. Editorial Norma.
Comentado [HC3]: Falta volumen, número, páginas.

García, F. (2008). Motivar para el aprendizaje desde la actividad orientadora. Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia, UAM.

Ley General de Educación
Comentado [HC4]: Totalmente incompleta la referencia.

Not, L. (1998). Las Pedagogías del Conocimiento. Fondo de Cultura Económica:

Colombia, Plan Decenal de Educación en acción: Transformación curricular en

marcha, Secretaría de Educación, República Dominicana, 2004.
Comentado [HC5]: Revisar esta referencia, pues está confusa y parece mezclar dos fuentes bibliográficas.

Oyague, M. (2004). Rol del maestro en la investigación educativa, Umbral, Revista de Educación, Cultura y sociedad, FACHSE, (6)

Proyecto Educativo Institucional (PEI), Institución Educativa Santa Rosa de Lima.

Tinajero, L. (2008). Desmotivación en el aula y fracaso escolar en España desde la psicología de la educación. Universidad Pedagógica de Olavide.

UNESCO, 2004
Comentado [HC7]: ¿Esto qué referencia es?

Universidad de las Américas. (2015). Guía de métodos y estrategias de enseñanza y aprendizaje. Unidad de Gestión Curricular: Santiago. Recuperado de: http://www.udla.cl/portales/tp9e00af339c16/uploadImg/File/PlanesDeEstudio/Guiametodos-y-estrategias-UDLA-11-08-15.pdf

Valentini, R. (2010). Reflexiones sobre el fenómeno de la apatía en ámbitos escolares. Recuperado de: http://www.educar.org

Sampieri, R. (2004). Metodología de la Investigación. México: McGrawHill.

Valenzuela, Muñoz, Silva, Gómez y Precht (2015). Motivación escolar: claves para la formación motivacional de futuros docentes. Estudios Pedagógicos, 41(1). Recuperado de: http://www.scielo.cl/pdf/estped/v41n1/art21.pdf

https://docs.google.com/file/d/0BxA2vs_RKRvJYjU5Zjk2ZDAtYzY5Ni00ZjhhLWFlM

2YtYTdiYzhiNTUyN2Yw/edit?hl=es
Comentado [HC8]: ¿Esto de dónde es? Por otra parte, el vínculo no permite acceder a ningún documento.

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